Colegio Mayor Peñalba

Clausura del curso 2013-14 con un “cerebro feliz”

Las personas que se ríen tienen hasta cuatro años más de vida.

Así lo manifestó Natalia López Moratalla en una conferencia impartida en el marco del acto académico de clausura de curso del Colegio Mayor Peñalba. El acto fue sido presidido por el rector de la Universidad de Zaragoza don Manuel López Pérez.

Natalia López Moratalla ha dirigido un estudio científico divulgativo que analiza el funcionamiento de la felicidad en el cerebro humano, cómo viajan los chistes por nuestro cerebro, qué partes de este se activan cuando el absurdo llega a nuestro cerebro. Estas preguntas tienen una respuesta que surge de una base científica sólida y que a lo largo de la charla resumió la doctota López Moratalla.

Para procesar un chiste intervienen tres capas del cerebro. Una de ellas es más interna y se une a la médula espinal, se encuentra en la base del cerebro y procesa las cuestiones más viscerales. Otra es intermedia, la que llamamos el sistema límbico, que procesa emociones o sentimientos, y la última es la corteza, que está muy desarrollada en el hombre y que procesa el conocimiento y el pensamiento. El chiste comienza a procesarse en la parte donde pensamos y entendemos las palabras, en la corteza. También en la parte media de la corteza se encuentra la central de detección de errores, que advierte de un error cuando no coincide con la expectativa de lógica con la que empieza el chiste. Al frenarse la lógica, llega la ilógica. Y al coincidir ambas, en esa parte de la corteza del cerebro se detecta el absurdo.

Otra cuestión interesante es el por qué se dice que los hombres son los que cuentan los chistes y las mujeres las que se ríen más con ellos. En la corteza los entendemos igual y la carcajada se despierta de forma paralela en ambos, pero hay una diferencia importante y esto ocurre con todas las estrategias femeninas y masculinas: la parte emocional de la mujer es distinta. Las mujeres ponen más componente emocional en todo, de tal forma que, para ellas, no es suficiente con que algo sea absurdo para divertirse, mientras que ellos solo con lo absurdo ya se ríen. Por eso se dice que los hombres cuentan más chistes -y le sacan más punta a cosas absurdas- mientras que las mujeres se ríen más.

La risa pone de manifiesto nuestra libertad, ser capaz de reírse ante situaciones tensas o difíciles indica que eso se puede superar que no estamos abocados al fracaso. La risa oxigena el cerebro, y tiene un efecto desestresante ya que evita que se libere cortisol, la llamada “hormona del estrés”.